La inversión alternativa

Las inversiones alternativas son aquellas que se centran en activos distintos a los que tradicionalmente se conocen en el mercado como pueden ser las acciones, bonos, depósitos. Algunos de los muchos ejemplos de inversiones alternativas pueden ser inversiones en activos inmobiliarios, arte, antigüedades, energías renovables, materias primas, etc.

Como consecuencia de la caída de rentabilidad de la renta fija y la volatilidad de la renta variable, la gestión alternativa ha ido tomando una relevancia significativa entre los inversores institucionales que buscan diversificar sus inversiones en activos con rendimientos atractivos, junto con una baja o nula correlación con los activos tradicionales de sus carteras (renta variable y renta fija). Por ello, la gestión alternativa puede ayudar a mejorar el concepto rentabilidad-riesgo de las carteras tal como lo han demostrado sendos estudios académicos[1] que se han llevado a cabo para demostrar que incluyendo gestión alternativa en las carteras de activos tradicionales (renta variable y renta fija) se pueden lograr unos resultados más eficientes.

Los fondos de inversión alternativa tienen características de riesgo y rentabilidad muy variados según sea el fondo y el activo. En general, tienden a mostrar niveles de riesgo inferiores a los fondos de renta variable pero superiores a los de renta fija. Sin embargo, estos fondos correctamente seleccionados y gestionados podrían ser capaces de obtener la rentabilidad de la renta variable con el riesgo de la renta fija.

Históricamente, el acceso a estas inversiones alternativas se limitaba a inversores institucionales o altamente cualificados, pero esa barrera se ha ido diluyendo, ya que la industria de servicios financieros ha ido abriendo el abanico a la creación de nuevos vehículos e instrumentos de inversión proporcionando acceso a nuevos partícipes.

Ante la necesidad de proteger a estos nuevos partícipes del mercado y crear un marco homogéneo y armonizado, surge la Directiva de Gestión de Fondos Alternativos 2011/61/UE, más conocida por su terminología en inglés AIFMD (Alternative Investment Fund Managers Directive).

El objeto de la Directiva es regular la autorización, el ejercicio continuo de la actividad y la transparencia de los Gestores de Fondos de Inversión Alternativos (GFIA) que gestionen o comercialicen Fondos de Inversión Alternativos (FIA) en la Unión Europea y lo hace conforme al paradigma común a la regulación de los intermediarios financieros, esto es, ocupándose de las condiciones de acceso y de ejercicio de la actividad de los GFIA.

Desde RKS consideramos que la inversión alternativa debe ser utilizada como una fuente complementaria de rentabilidad, que puede ser capaz de reducir el riesgo global y diversificar la cartera del inversor.

Como en cualquier otro fondo de inversión, es fundamental consultar el folleto del fondo antes de invertir y estar completamente seguros de comprender su contenido, en particular, las características y los riesgos especiales que se asumen con la inversión.


[1] Amenc, Noël; Martellini, Lionel; Vaissié, Mathieu: “Benefits and risks of alternative investment strategies”. Journal of Asset Management, Volume 4, Number 2, 1 August 2003, pp. 96-118(23)

Schneeweiss, Thomas, Vassilios N Karavas, and Georgi Georgiev. Alternative Investments in the Institutional Portfolio. Study, Amherst, MA: University of Massachussets, 2002

 

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